La psicomotricidad considera a la persona como un ser que piensa, siente y actúa en simultáneo y en continua interacción con el ambiente. Esto se refiere a que en la actividad psicomotriz actúan de manera integrada dos elementos: lo motriz (cuerpo, movimiento) y lo psíquico (ideas, pensamiento, emociones).

A través de la actividad psicomotriz  y la intervención de facilitadores ambientales, los niños van construyendo  su propia identidad. Es decir, el niño se construye  a sí mismo a partir del movimiento y su desarrollo va de la acción al pensamiento.

Por ello, en los primeros años de vida existe una absoluta unidad entre motricidad e inteligencia, entre acción y pensamiento, hasta la edad en la que el niño y la niña adquieren el pensamiento operatorio concreto que les da acceso a otro tipo de aprendizajes instrumentales. Por esta razón, es importante estimular al niño y poner especial interés en el desarrollo del movimiento puesto que lo motor le permite conocer su entorno, pensar y aprender.

El movimiento expresa la vida y constituye la primera necesidad del niño y de la niña, mediante él expresan, satisfacen sus deseos e inclinaciones y enjuician sus propias observaciones, experimentaciones e ideas. A través del movimiento, los niños y niñas integran lo corporal, lo lúdico, lo cognitivo y lo afectivo. El movimiento los predispone a que utilicen diferentes medios de expresión, comunicación y creación.

El movimiento unido al juego les permite explorar e identificar las características y cualidades de sus propios cuerpos, en forma progresiva, ir estableciendo diferencias y semejanzas con sus pares y descubrir sus potencialidades y limitaciones en situaciones lúdicas (de juego) y de la vida diaria.

El movimiento influye en el desarrollo del niño, en su personalidad y en sus comportamientos, en los niños de edad temprana es uno de los principales medios de aprendizaje. La actividad física y la mente se conectan mediante el movimiento, estimulando su desarrollo intelectual, su capacidad para resolver problemas. Por ejemplo, si un bebé desea alcanzar un objeto que está lejos, realizará todo un plan para obtenerlo, gateará e ideará la forma de atravesar los obstáculos que pueda encontrar o irá en busca de la mamá y señalará el juguete que desea para que se lo alcancen. Las destrezas motrices que adquiere el infante, como correr, saltar también favorecerán los sentimientos de confianza y seguridad en él ya que se sentirá orgulloso de sus logros y de sus capacidades.

Por estas razones, la psicomotricidad cumple un rol importante y básico en la educación y formación integral de todo niño. Nuestra ayuda debe ir encaminada a dotar al niño o niña de mayor número de actividades que permitan vivencias tanto en un plano motriz global (caminar, correr, saltar, desplazarse libremente) como en un plano de coordinación manual (coger objetos pequeños, punzar, pintar, escribir). Es importante que estas actividades se brinden en un marco afectivo donde los niños puedan sentirse seguros y los ayuden a encontrar nuevas formas de descubrir el mundo.

Es necesaria además la presencia de del adulto para crear las condiciones materiales y emocionales necesarias y estimular sus deseos de juego.

Ps. Micaela Cáceres Vásquez

Fuente:
1.- Diseño Curricular de E.B.R, 2006
2.- Loli y Silva (2006) Psicomotricidad, Intelecto y Afectividad

3 comentarios sobre “La psicomotricidad y el juego en el desarrollo del niño”

  1. jackeline dijo:

    la informacion es buena al igual que las imagenes pero las letras son pequeñas…

  2. jackeline dijo:

    hola!!!!!
    tu blog tiene buena informacion y las imagenes son buena pera la letra es pequeña

  3. UGG Boots dijo:

    This article was very useful for a paper I am writing for my thesis.

    Thanks

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