El movimiento, en el niño, es una necesidad que le permite relacionarse con el mundo que lo rodea y expresar tanto emociones como necesidades, de esta idea parte la psicomotricidad, pues a través de ella el niño toma conciencia de su cuerpo, empieza a dominar el equilibrio, aprende a controlar su respiración, es capaz de orientarse en el espacio, mejora su memoria, desarrolla su pensamiento lógico y analítico, además de ayudar en la adquisición de otras muchas nociones.

El niño debe investigar su entorno e ir descubriendo objetos, pudiendo explorarlos y manipularlos, para así desarrollar su inteligencia de manera progresiva (de lo simple a formas más evolucionadas), porque al conocer el mundo que le rodea de forma real y concreta será capaz de transformar sus conocimientos en ideas y pensamientos, ya que el aprendizaje es más completo y significativo para él.

Durante los tres primeros años el niño se interesa por descubrir el mundo a través de la actividad espontánea y los sentidos, de esa manera siente libertad para usar su creatividad y conforme su motricidad se vaya desarrollando, el niño irá condicionando todas las formas de inteligencia, por eso debemos brindarle el espacio, tiempo e implementos necesarios para mejorar la coordinación de sus movimientos.

Primeras semanas
·   Acomodar al bebé sobre una superficie lisa y segura para moverse con libertad.
·   Acomodarlo sobre una colchoneta realizando masajes o ejercicios.
·   Colocar al bebé, en distintas posiciones sobre un elemento suave.

De 2 a 6 meses
·   Boca abajo, sobre una cuña pequeña, que se apoye sobre sus antebrazos y levante la cabeza.
·   Boca abajo, sobre un rodillo, balancearlo suavemente.
·   Sentado con apoyo de un respaldar, ayudarlo a descubrir su cuerpo.
·   Acomodado en un asiento blando, ofrecerle objetos para que los manipule.

De 7 meses a 1 año
·   A los 9 meses, ayudarlo a subir escaleras (de pie o gateando).
·   Acostar al bebé dentro de un túnel acolchado y mover suavemente, estimulando a que gire sobre sí mismo.
·   Cuando ya logra mantenerse parado, con apoyo, facilitarle objetos seguros que pueda empujar y le permita dar algunos pasos.

De 1 a tres años
·   Motivarlo para que pase gateando por túneles.
·   Desarrollar el equilibrio y control del movimiento con ayuda de balancines.
·   Caminar sobre caminos establecido, manteniendo el equilibrio.

Lic. Esp. Juvitza Panez
Asesora Pedagógica