Evolución del movimiento y el juego en el niño
Enero 7th, 2009
Los primeros indicios del movimiento son manifestados en el vientre materno, a través de las “pataditas, que si bien constituyen el saludo: “Hola mamá, acá estoy”, también, representan los primeros ejercicios para, en su momento, aplicarlos a la acción de caminar.
El recién nacido hace intensos movimientos de pataleo alternativo que se parecen mucho al acto de dar pasos. Como resultado de los estirones y los pataleos aprende a coordinar los músculos de las piernas y el tronco; más tarde, desarrolla el equilibrio. Todo esto es esencial para andar, pero necesita de tiempo, que va de los 9 a los 15 meses, para excitante momento de “hacer turismo” por toda la casa por cuenta propia y bajo la atenta mirada del adulto a cargo.
El juego constituye la manifestación espontánea y el modo peculiar de satisfacer la necesidad de movimiento para lograr la comprensión progresiva de la realidad.
El movimiento y el juego en conjunto tonifican el sistema nervioso, lo que contribuye el desarrollo de los músculos y huesos; a la mejora del funcionamiento del corazón, de los pulmones, del aparato digestivo y excretorio y a la composición de la sangre y el metabolismo.
En un inicio, el juego en el niño y la niña es eminentemente corporal y sensorio motor, logra así su dominio motor, la estructuración del espacio, el conocimiento y la comprensión progresiva de la realidad.
El juego en los primeros años es libre, espontáneo y con movimientos repetitivos. En estos movimientos se puede observar una progresión.
En un principio, ejercita sus manos, hacia los tres meses y medio pone ya en función todo su brazo y, con movimientos bruscos, busca placer en hacer sonar los cascabeles o sonajas colocadas en las barandas de su cuna, naciendo, desde ya, los juegos de exploración y manipulación: exploración de su cuerpo y el de otros (de sus padres, familiares y personas allegadas) y manipulación de todo aquello que esté a su alcance.
A partir del segundo año, los juegos de imitación prevalecerán y estarán ligados al medio familiar, proyectándose luego, al medio social. La compañía de un adulto en los juegos del niño o niña es necesaria, porque justamente donde haya peligro, ahí estarán ellos presentes.
Vemos así como la psicomotricidad se consolida en interacción con el desarrollo del juego en los niños y la exploración con materiales lúdicos (juguetes y objetos con los que el niño juega).
Ps. Micaela Cáceres Vásquez
1.- Diseño Curricular de E.B.R, 2006
2.- Loli y Silva (2006) Psicomotricidad, Intelecto y Afectividad
La psicomotricidad y el juego en el desarrollo del niño
Diciembre 26th, 2008
La psicomotricidad considera a la persona como un ser que piensa, siente y actúa en simultáneo y en continua interacción con el ambiente. Esto se refiere a que en la actividad psicomotriz actúan de manera integrada dos elementos: lo motriz (cuerpo, movimiento) y lo psíquico (ideas, pensamiento, emociones).
A través de la actividad psicomotriz y la intervención de facilitadores ambientales, los niños van construyendo su propia identidad. Es decir, el niño se construye a sí mismo a partir del movimiento y su desarrollo va de la acción al pensamiento.
Por ello, en los primeros años de vida existe una absoluta unidad entre motricidad e inteligencia, entre acción y pensamiento, hasta la edad en la que el niño y la niña adquieren el pensamiento operatorio concreto que les da acceso a otro tipo de aprendizajes instrumentales. Por esta razón, es importante estimular al niño y poner especial interés en el desarrollo del movimiento puesto que lo motor le permite conocer su entorno, pensar y aprender.
El movimiento expresa la vida y constituye la primera necesidad del niño y de la niña, mediante él expresan, satisfacen sus deseos e inclinaciones y enjuician sus propias observaciones, experimentaciones e ideas. A través del movimiento, los niños y niñas integran lo corporal, lo lúdico, lo cognitivo y lo afectivo. El movimiento los predispone a que utilicen diferentes medios de expresión, comunicación y creación.
El movimiento unido al juego les permite explorar e identificar las características y cualidades de sus propios cuerpos, en forma progresiva, ir estableciendo diferencias y semejanzas con sus pares y descubrir sus potencialidades y limitaciones en situaciones lúdicas (de juego) y de la vida diaria.
El movimiento influye en el desarrollo del niño, en su personalidad y en sus comportamientos, en los niños de edad temprana es uno de los principales medios de aprendizaje. La actividad física y la mente se conectan mediante el movimiento, estimulando su desarrollo intelectual, su capacidad para resolver problemas. Por ejemplo, si un bebé desea alcanzar un objeto que está lejos, realizará todo un plan para obtenerlo, gateará e ideará la forma de atravesar los obstáculos que pueda encontrar o irá en busca de la mamá y señalará el juguete que desea para que se lo alcancen. Las destrezas motrices que adquiere el infante, como correr, saltar también favorecerán los sentimientos de confianza y seguridad en él ya que se sentirá orgulloso de sus logros y de sus capacidades.
Por estas razones, la psicomotricidad cumple un rol importante y básico en la educación y formación integral de todo niño. Nuestra ayuda debe ir encaminada a dotar al niño o niña de mayor número de actividades que permitan vivencias tanto en un plano motriz global (caminar, correr, saltar, desplazarse libremente) como en un plano de coordinación manual (coger objetos pequeños, punzar, pintar, escribir). Es importante que estas actividades se brinden en un marco afectivo donde los niños puedan sentirse seguros y los ayuden a encontrar nuevas formas de descubrir el mundo.
Es necesaria además la presencia de del adulto para crear las condiciones materiales y emocionales necesarias y estimular sus deseos de juego.
Ps. Micaela Cáceres Vásquez
Fuente:
1.- Diseño Curricular de E.B.R, 2006
2.- Loli y Silva (2006) Psicomotricidad, Intelecto y Afectividad